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Vandalismo en UPR Cayey fue orquestado por la propia Administración

Presidente del gremio asegura no son autores de actos de vandalismo en recinto

 

RIO PIEDRAS | El Sindicato de Trabajadores de la UPR denunció un patrón de difamación y persecución por parte de la administración de la UPR en Cayey, luego de denuncias públicas y la radicación de un cese y desista, acusando a miembros del gremio como autores de actos de vandalismo contra propiedades del recinto. Según expresó en medios, el rector interino de la institución, José Noel Caraballo, el sindicato buscaba paralizar las labores académicas y administrativas, en reclamo al despido de 12 empleados de recursos físicos a los que se les niega la renovación de sus contratos de trabajo.

 

Según David Muñoz, presidente del gremio, el cual representa a más de 1,500 empleados de mantenimiento y recursos del sistema de la UPR, el Sindicato tiene evidencia que si ocurrieron actos de vandalismo, pero que los mismos fueron perpetrados por empleados afines a la administración del recinto y que los mismos fueron denunciados por miembros del propio Sindicato. Estos testigos presenciaron el sabotaje y de inmediato lo notificaron al decanato de administración, dirigido por el ex director de la Compañía de Parques Nacionales, el licenciado Samuel González.

 

“Les aseguro que los compañeros de Cayey no tuvieron ninguna participación en actos de vandalismo ni en la paralización de clases en el recinto cayeyano. Mas allá, fuimos testigos del sabotaje a uno de los ponchadores de la institución por parte de dos enemigos históricos del Sindicato, que aunque pertenecen al gremio, buscan toda forma de torpedear el trabajo de los compañeros. De inmediato fuimos al director de recursos físicos denunciado lo ocurrido y no tomaron ninguna acción sobre el asunto. Al otro día, vimos al rector acusando en medios a nuestro Sindicato como autores del vandalismo en la institución. Hoy aquí presentamos evidencia y declaraciones juradas que confirman lo que allí realmente sucedió. No fue obra del Sindicato”

 

Por otra parte, Muñoz desmintió las alegaciones de que el Sindicato provocó la paralización total de labores administrativas y académicas en la institución, ya que fue la propia administración la que ordenó mantener cerrados todos los edificios e instalaciones del recinto.

 

Entre los edificios que se mantuvieron cerrados, con cadenas y candados, figura el Taller de Recursos Físicos, al que están asignados los trabajadores afiliados al Sindicato y es el lugar donde se encuentran todos los equipos, herramientas, materiales y el reloj ponchador.

 

“Las llaves de cada rincón del recinto están en manos de los supervisores de planta física, los cuales responden al decanato de administración. Así que si nosotros no teníamos las llaves, ni cerramos los portones de la institución, no fue el sindicato el responsable de que no hubiese clases en Cayey. El acceso a los departamentos administrativos siempre estuvo libre, así como a los laboratorios, rectoría, salones.  Caraballo miente y su administración es cómplice de los actos vandálicos  y demagogos contra el recinto y nuestros miembros”

 

A pesar de que todos los portones se mantuvieron abiertos, ningún estudiante y ningún empleado docente y no docente se presentó a trabajar, sino hasta el viernes, 28 de febrero de 2014, luego que el rector, José N. Caraballo, informara en entrevista radial, que reanudarían las clases tras dos (2) días de paro.

 

Muñoz hizo un llamado al presidente de la Universidad de Puerto Rico, el Dr. Uroyoán Walker Ramos, para que de inmediato destituya de sus puestos tanto al rector José Caraballo, así como al decano de administración, licenciado Samuel González e imponga las sanciones disciplinarias que por reglamento y por ley correspondan a los empleados que sabotearon el ponchador de la institución, para que de esta forma se complete un proceso justo y de reivindicación de los compañeros de la UPR de Cayey, miembros del Sindicato.

 

El presidente de la UPR le debe además una disculpa pública a todos los trabajadores afiliados al Sindicato, por las expresiones inapropiadas, irresponsables y de desprecio que utilizó en contra de los trabajadores de la UPR en Cayey.

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